viernes, 21 de enero de 2011

BROMA DE BABEL

Se ha acabado la fiesta autonómica, dijo Rodríguez Zapatero al Financial Times. ¡Pero que siga la juerga! A las pocas horas de la señalada entrevista concedida al rotativo británico, en la que el jefe del Ejecutivo mostraba su determinación para controlar el gasto de las autonomías, convertían el Senado español en un (costoso) circo de tres pistas. La imagen de sus señorías, tocándose el pinganillo, copa las portadas de todos los periódicos y dará la vuelta al mundo. ¿De qué ha servido que el Secretario de Estado de Hacienda salga a la palestra unas horas antes y enfatice que “se han acabado los bonos patrióticos” y que prohibirá a Cataluña emitir más deuda? Alemania no entiende nada...los españoles tampoco.

La broma de impulsar la traducción simultánea de 16 lenguas autonómicas, a falta de encontrar un interprete capacitado para traducir el silbo gomero a sus señorías, sonroja a la sociedad española más allá de los 350.000 euros en que se ha presupuestado la ocurrencia. Que el senador Inaki Anasagasti tuviera, al parecer, que requerir los servicios de un traductor español para entender al interprete en euskera, es la guinda del desmadre autonómico que padecen los contribuyentes españoles, y que ha multiplicado sin fin las competencias y el gasto público de las distintas administraciones.

¿Quién ha sido el responsable de la deriva autonómica que vive España: Aznar o Zapatero? En realidad, la cosa viene de lejos. Los derroteros que han conducido a España a su actual ruina fiscal y financiera arrancan en el año 1978, si bien las cosas se empezaron a torcer de un modo alarmante desde la legislatura del año 93. Pero es solo a partir del año 2004 cuando los españoles descubren que podría existir una “Hoja de Ruta” que conduce al Federalismo. Lo peor estaba por llegar. Con el colapso del sistema financiero internacional en agosto de 2007, y el final del “milagro económico” español, aflora con toda crudeza la realidad fiscal de un régimen de autonomías asimétricas e insolidarias. Aunque parezca mentira, durante 30 años nadie se preocupó de coordinar ninguna competencia. Los generosos ingresos que dejó el Sector de la Construcción en Hacienda sirvieron para ocultar el despilfarro generalizado y los desmanes de una clase política mesiánica, imprudente y chapucera.

¿Cómo se van a interpretar los gastos de traducción del Senado fuera de España? ¿Pueden arruinar, de cara a los mercados, los “gestos” de austeridad del gobierno? ¿Crees que se puede “reconducir” la situación de las CCAA sin que resulte traumático? ¿Sería una buena idea prohibir, por ley, que municipios y autonomías puedan endeudarse? ¿Es posible acordar en España, además, un techo de gastos de las CCAA? Al contrario de lo que se ha hecho hasta ahora: ¿sería bueno prohibir que ningún político y cargo público pueda cobrar ni sueldos, ni indemnizaciones, ni pensiones públicas? Paradójicamente: ¿sería bueno para España que hubiera muchos menos políticos, aunque fuesen corruptos los que hubiese?
Copiado de INVERTIA 21/01/11
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